NORTITERES 2020

Al inicio de año, enero para ser más concreto, me escribió un amigo titiritero amante y conocedor de la filosofía oriental, era un pequeño mensaje de watts app, en el cual se leían los comunes buenos deseos de año nuevo pero a la vez me avisaba que este año era difícil, que era el año de la rata. ¿y qué con eso?, le respondí “ Que este año mata” me argumentó. No le di importancia al asunto porque no era mi realidad y aunque el virus ya había hecho su aparición en otros lugares, su sentir era remoto y ajeno, pero ya sus estragos eran significativos, acá la forma de pensar de la mayoría de la gente, seguía siendo la misma, una remota noticia difícil que nos afectara, y no pasarían algunas semanas para cuando fuera controlado este bicho, pero la situación no fue tan sencilla, las noticias respecto a su peligrosidad y avance se hacían cada vez más notables, acá en nuestro mundo la cosa siguió de lo más normal. No tardó mucho tiempo cuando la realidad nos alcanzó y se empezaron a poner feas las cosas. Seguimos sin darle la importancia y atención adecuada, la desinformación cundía por todas partes y a cada día que pasaba la situación era más incierta y desesperante, el problema comenzó a tocar puertas vecinas, amigos y de familias, no hubo alternativa y los gobiernos tuvieron que poner especial énfasis en la situación, protocolos de seguridad se implementaron por todas partes, la ciencia como siempre, entregada y comprometida puso su mejor esfuerzo procurando grandes avances en el tratamiento del problema y aunque la situación persiste han sido notables los avances.
A casi un año de pandemia, estrictos confinamientos y extremos cuidados personales, este virus apenas cede lentamente dándonos un pequeño respiro y en otras parte ataca de nuevo. Este pequeño respiro, no significa bajar la guardia, es solo un asomo a la realidad que habíamos dejado atrás, un actuar con precaución y cautela un volver a sentirnos vivos, cruzar miradas, gestos y sonrisas con nuestros amigos y sobre todo hacer nuestro trabajo con todo el amor contenido en nuestros corazones, volver a vibrar en la misma sintonía para generar un conjuro de felicidad que aleje este mal que tanto daño nos ha hecho.
Muchas son las experiencias y aprendizajes, que esta pandemia nos ha dejado, hemos aprendido a valorar a nuestra familia, a extrañar a los amigos, ser ordenados y administradores, cuidar nuestra salud y sobre todo saber lo frágiles que somos.
Lamentablemente muchos compañeros, amigos y familiares se nos han adelantado en el a , pero indudablemente la mejor forma de honrarlos es celebrar que estamos vivos, que debemos seguir alerta y atentos, cuidándonos a cada paso que damos para que este virus quede solo como un mal sueño, una pesadilla.
Cuando volvamos completamente a nuestro mundo estoy seguro que no volveremos a ser los mismos que éramos antes, no, sé que seremos mejores en todos los sentidos, mejores seres humanos es lo que nos exige esta gran lección de este 2020. Nosotros los titiriteros trabajadores de la alegría y el buen talante, compartimos completamente este juicio, es por eso que no quisimos dejar pasar este año sin realizar el festival Nortíteres, porque consideramos que la presencia de los títeres aunque la mayoría sea virtual, siempre serán un aporte significativo a la imaginación y fantasía de muchos niños, a la felicidad de muchas familias, felicidad necesaria en estos difíciles tiempos.

 

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